¿Y si hubiera existido Facebook cuando se quemó el parque Asturias?

Imagen: AcapulCómic®

 

Acapulco, Gro., (27/mar/2022)

Jugamos a la máquina del tiempo y nos remontamos 83 años atrás, a 1939, al incendio del parque Asturias de la ciudad de México, hecho que en su momento “cimbró” al balompié nacional, tanto como ahora, a propósito de la “tragedia de Querétaro”, ocurrida hace unos días, que se convirtió en “milagro” y después en nada, para lo cual invitamos a reporteros, periodistas y académicos, cuatro visiones distintas de un mismo hecho, del papel de los medios de comunicación y su impacto en el tiempo, justo en otro año de convulsión mundial.

 

Foto: Facebook Historia del futbol.

 

 

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I

 

“Este amor apasionado”

 

Por: Francisco Camacho Marín

No había redes sociales, ni nadie culpó a los gobiernos neoliberales; ni nadie pudo ver una y otra vez las tomas, desde distintos ángulos, de aquél fatídico partido de 1939. Ni fotografías claras hubo de ese incendio en donde la pasión del aficionado descendió a la cancha, contagió al jugador y terminó en tragedia. Lo mismo que en el estadio Corregidora.

No se trata de rasgarnos las vestiduras; se trata de asumir una condición humana que mezclada hoy con la triste herencia de un capitalismo rampante, de un consumo exacerbado que pondera la figura del deporte como una mercancía, sepulta cada día más su espíritu originario de estrategia, razón y libre comunión en la confrontación respetuosa; asumir una condición humana que hace un llamado urgente al regreso de lo lúdico, de lo verdaderamente libre, racional, y ¿por qué no? a la pasión que no nos produzca ceguera.

 

 

Padecer el futbol.  

El término pasión tiene la misma raíz que paciente; ambos hacen referencia al hecho de padecer: apasionado es aquél que padece, aquella persona que tiene la voluntad acallada o violentada por factores que no alcanza a dominar.

El amor apasionado rebasa la decisión personal y se sufre, no se elige; se padece. El fanático, hincha, forofo, o como quiera que se le llame es, en el futbol, quien tiene más un amor apasionado y menos racional por su equipo.

 

         Foto: Mediateca INAH (Cassasola:Fotógrafo)  

 

La diferencia entre un deportista y un aficionado que se torna en fanático de cualquier deporte, es que el primero asume el compromiso de equilibrar su disciplina personal con la pasión inevitable que encierra el anhelo de ganar, no puede permitirse ser arrebatado por la pasión, y debe poner por encima de ésta, su inteligencia y su voluntad a favor del equipo (en el caso de los deportes de conjunto) pues, de no hacerlo, se convierte en presa fácil de la irracionalidad.

Por el contrario, el aficionado es movido principalmente por un atractivo, por un gusto, por una pasión hacia el deporte de su preferencia. El aficionado no está comprometido con un ejercicio disciplinario y consciente.

Esta ecuación llevada a la cancha en un partido entre rivales es hoy -y siempre ha sido- un explosivo, una “bomba de tiempo”.

 

 

Querer encontrar razones de la violencia es un intento absurdo. La violencia tiene causas, pero no razones. La violencia es una pasión humana que se desencadena sin control ante la ausencia de la razón.

Esta mezcla explosiva, es la misma del encuentro lamentable en el estadio de Querétaro, que la que originó un incendio en el parque Asturias y canceló, no solamente un partido, sino la confianza, la fe en el esparcimiento deportivo y la seguridad que podrían brindar las autoridades en un encuentro futbolero.

 

 

 

 

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II

#Pray por Parque Asturias

 

Por: Alfonso Juárez.

 

Es de toda la vida bien sabido que la estupidez humana no tiene límites.

 

 

Aquel trágico domingo 26 de marzo de 1939, un simple partido de futbol fue consumido por el fuego y el mundo no fue escandalizado. Eran otros tiempos.

 

     Foto: Facebook Estadios de México.

 

Faltaron los memes, pero sí hubo fotografías en blanco y negro o sepia en los periódicos al día siguiente, los hashtags se redujeron a unas líneas y pies de fotos en la prensa nacional.

La radio -con música tik tokera de los 30’s- abrió sus espacios informativos, pero nadie bailó, solo informó.

El crimen quedó impune. Cero muertos, mucho susto y un estadio de madera reducido a cenizas.

 

¿Quién provocó el incendio?, algunos culpan a aficionados a disgusto por supuestas malas decisiones arbitrales que dejaron fuera de posibilidades al Necaxa de competirle el liderato al Asturias.

Otros, incluso, apuntan a lo político. Entre los españoles franquistas radicados ya en México y los refugiados que arribaron ese 1939.

 

 

Al árbitro Fernando Marcos lo fustigó Antonio Andere, en su crónica publicada por aquellos ayeres en La Afición, porque “permitió” que tundieran a golpes al máximo ídolo del futbol nacional, Horacio Casarín.

Los tuitazos llenos de furia y odio -que pululan hoy en día-, se quedaron en charlas de borrachera.

Nadie fue tendencia en nada.

La cruda solo les recordó a los necaxistas que no serían campeones. Los asturianos siguieron de fiesta. La FIFA ni pío dijo. Los meniscos le siguieron doliendo a Casarín.

No hubo #prayporParqueAsturias, ni #TodoSomosCasarín, la mamá de Marcos solo fue recordada al partido siguiente y listo. Las autoridades como siempre. Ramiro Solorio ni existía, sino seguro publicaba alguna estupidez en Facebook.

 

En la actualidad este lamentable hecho ocurrido hace 83 años hubiera estado plagado de una cobertura tan fugaz como nos acostumbran las redes sociales.

Ya nadie habla del Querétaro y Atlas y apenas ocurrió el 5 de marzo de este 2022. Mientras tanto, el show debe continuar y el negocio del futbol solo contabiliza el dinero.

 

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 III

Donde fuego hubo, cenizas quedan, del parque Asturias al Corregidora.

Por: Héctor Briseño.

 

Foto: Facebook Estadios de México.

 

Del porqué el incendio del parque Asturias, ocurrido el 26 de marzo de 1939, permanece como un recuerdo impregnado de romanticismo en el futbol nacional, se debe tal vez a algunas imágenes en blanco y negro que guardaron para la posteridad, la muestra del insano desenfreno provocado por el partido entre Asturias y Necaxa, entre grupos de fanáticos desencantados por lo que veían en la cancha.

En el país de los nunca antes y el jamás había ocurrido, los titulares del periódico El Nacional, sin embargo, fueron más veraces que las primeras noticias que circularon 83 años después tras el “milagro de la Corregidora”, porque lo que parecía ser, no fue, y aquí no pasó nada.

 

 

“El Público, con Inexplicable y Ciego Furor Prendió Fuego al Parque al Terminar el Juego (sic)”, se leía en la primera plana del 27 de marzo de 1939 acerca del “CRIMINAL INCENDIO” ocurrido en el parque Asturias.

Líneas pues que distan mucho de aquel tuit que aseguraba, hace unos días, como información extraoficial, del saldo de 17 muertos, de los cuales no fue comprobado ninguno.

 

Twitter: @Facso

 

Si bien las redes, especialmente el Twitter, ayudaron a difundir lo que ocurrió en Querétaro, se demostró que la inmediatez es un plato que se sirve sin cordura y se deglute sin el mínimo pudor. El salvajismo al desnudo, al igual que un sector del periodismo deportivo, rebasado por la realidad fuera de un campo de futbol.

 

 

Tan cerca y tan lejos: Paralelismos amargos. 

El parque Asturias de la actual Calzada de El Chabacano en la ciudad de México, se quemó en marzo, al igual que la barbarie suscitada 83 años después en el Corregidora de Querétaro, en el año que Alemania invadió Polonia para desatar la segunda gran guerra de la humanidad: 1939.

Por aquello de las incómodas casualidades del destino, el presidente de México en ese entonces se convirtió en estandarte histórico de la “izquierda”, aunque no culpó a neoliberales del fuego que terminó con las tribunas de madera del hermoso estadio para ver futbol.

 

            Foto: Mediateca INAH (Cassasola:Fotógrafo)  

 

Mientras Rusia invade a Ucrania, en México los dueños del negocio han decidido que el show debe continuar, y los fieles consumidores del espectáculo que ocasionó el incendio del parque Asturias, parecen decididos a dejarse llevar de forma permanente por el inexplicable embelesamiento que produce que 22 individuos se esfuercen por perseguir un balón.

 

Editorial en 4 palabras, en recuerdo de don Fernando Marcos, árbitro del partido entre Asturias y Necaxa: 

“Miente la prensa sensacionalista”

 

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   IV

Postdata:   #Asturiazo!!!

Por: Salvador Serna.

Conozco el terreno donde hoy se erige un mega centro comercial del famoso Pelícano.

La primera tienda Comercial Mexicana (hoy “la Comer”) y su estacionamiento, están edificados sobre el legendario Parque Deportivo en la colonia que lleva su nombre, Asturias.

Conozco la tienda por dentro y por fuera.

Ahí compré el cunero portable de mi hija primogénita hace 18 años. Nostálgicos bellos recuerdos me unen a esa tienda. Desde mi casa a dicho lugar me hacía menos de 10 minutos caminando.

Me costó tiempo enterarme, tres años aproximadamente, que ahí estuvo alguna vez el Parque Deportivo Asturias.

¡Me hizo falta el Google sin duda alguna!

Mis veteranos vecinos de la colonia Viaducto Piedad me dieron la noticia en 2007, yo ni en cuenta. Iba y venía cada quincena a comprar la despensa de la familia.

Me parece que en la década de 1939, cuando ocurrió el incendio del parque Asturias, las redes sociales de aquella época sí informaron del suceso.

Me refiero a los folletos impresos, el inmediato correo de voz entre vecinos y aficionados (el famoso radio-pasillo), algo así como un Twitter oral y comunitario, y por supuesto, la entonces naciente radiodifusión comercial y periódicos matutinos con claras influencias y tendencias reformistas anti porfirianas y franquistas, reinantes en el centro del país.

De haber existido el Instagram, los colores dominantes hubiesen sido el blanco y negro, sepia y purpúreos.

El YouTube de aquellos entonces lo representaba el séptimo arte, que estaba consolidándose en México, y las primeras películas de la futura época de oro del cine mexicano ya se estaban rodando en diversas locaciones.

El futbol, el boxeo y la lucha libre eran tema de todos los días en charlas de productores y directores de cine.

No había Marks Zuckerbergs, pero existían los Luis Curiel, los novatos hermanos Cardona, Emilio el Indio Fernández construía sus pininos.

El alcance y los “me gusta” se reflejaban en taquillas de las salas cinematográficas y la opinión del auditorio presencial.

 

 

El parque Asturias y el Corregidora de Querétaro comparten paralelismos y similitudes.

La más importante y simbólica es la tragedia que vivieron aficionados dentro y fuera de ambos inmuebles. Lo cual siempre será inaceptable y causará indignación en todas latitudes, por tratarse el futbol de un deporte familiar.

Las redes sociales modernas deben coadyuvar a preservar el espíritu deportivo entre aficionados, la competencia leal entre clubes de futbol y procurar el amor, la armonía y solidaridad entre familias, porras y clubes de aficionados.

#somos12

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